La meseta de Armenia, está situada al centro y este de Anatolia. Debido a esta posición estratégica, fue invadida, ocupada y disputada desde la antigüedad y su pueblo debió sobrellevar un destino de guerras y luchas para mantener su vida e identidad, forjó un carácter y orgullo de su ser nacional, orgullo que, también persiste en su diáspora, formada a través de los siglos como consecuencia de migraciones y acrecentada enormemente a principios del siglo XX como consecuencia del genocidio llevado a cabo por el Estado Turco Otomano.

Pero hasta ese año fue tarea difícil sobrevivir cultural y religiosamente, ya que desde hacía 105 años antes los armenios se habían constituido en el Primer Estado Cristiano del Mundo, y debían proteger su identidad, su fe, algo que no era fácil utilizando idioma y escritura ajena.
Entonces, ante el peligro de extinción que amenazaba a los armenios, la máxima autoridad de la iglesia armenia, el Catholicós Sahag Bartev, junto al rey Veramshabuh, buscando el modo de fortalecer la nación convoca al canciller del rey, uno de los hombres mejor preparados, el monje Mesrob Mashdotz.
Luego de una intensa e incesante búsqueda, el canciller cumple con la misión encomendada y entrega al pueblo armenio un alfabeto con 36 letras a la que más tarde se le incorporarían 2, la «O» y la «F» llegando a contener casi todos los sonidos de los idiomas del mundo.
El pueblo entero sale eufórico a recibirlo porque todos sabían que en intensa labor estaba la preservación del idioma y la cultura, y en ella la salvación del pueblo armenio.
La primera obra y la más importante de Mesrob Mashdotz fue la traducción de la Santa Biblia.
El idioma armenio, por su vocabulario básico, construcción sintáctica y pronunciación pertenece a la familia de lenguas indoeuropeas.

Armenia es considerado el primer estado cristiano, el cual fue introducido por los apóstoles de Cristo, San Tadeo y San Bartolome. De allí su nombre Iglesia Apostólica Armenia que nace cuando se establecen, en forma clandestina, las primeras congregaciones cristianas.

Respecto a la música, el instrumento musical del folclore armenio es por excelencia el dudúk. Es un instrumento de viento, cuyo cuerpo es de madera de damasco y la boquilla de caña de lengüeta doble. De origen antiquísimo, el dudúk es sin dudas el instrumento que refleja el alma del pueblo armenio. Su sonido crea una atmósfera melancólica y bucólica, tiene el don de despertar las emociones y sentimientos y devolvernos la alegría de vivir y transportarnos por senderos muchas veces inexplorados en el interior de nuestro ser. Es un instrumento prácticamente desconocido en el mundo occidental.

El monte Ararat

Si hay algo que no se puede dejar nombrar y que es el símbolo de identidad armenia, es el monte Ararat. Ubicado, desde 1921 en territorio Turco. El monte Ararat se extiende hacia el cielo a pocos kms de Armenia con sus dos picos, El Gran Arart o Medz Masis –en armenio- y el pequeño Ararat -o Pokr Masis-. Este legendario Monte Ararat es el pico más alto de Turquía, siendo un volcán inactivo con su cima cubierta de nieve perpetua. Es el principal símbolo de identificación de Armenia y del genocidio armenio, y su nombre en turco se traduce como “Montaña del Dolor”. Un símbolo de fe cristiana en un pueblo para el que este concepto no tiene valor alguno.
Multitud de fuentes acreditan y lo reconocen que en sus laderas, enfundadas en nieve, descansan los restos de la antigua embarcación del Noé bíblico, luego que descendieran las aguas del Diluvio Universal. Desde entonces ha sido un lugar sagrado.
El Ararat alcanza los 5.165 metros de altura u es símbolo de intervención divina, su nombre entraña un mensaje para todos los pueblos del mundo.

El Ministro del Interior, Talaat Pasha, junto a sus compañeros de gobierno Enver Pasha y Kemal Ataturk, éste último, fundador de la Gran República de Turquía, ordenaron el arresto y posterior asesinato de más de 600 intelectuales, entre ellos reconocidos comerciantes, profesionales y dirigentes encumbrados que guiaban los destinos del país, con el objeto de deportarlos y enviarlos a los desiertos de Siria y Mesopotamia. El 24 de Abril de 1915 fueron decapitados.

Para el año 1915, vivían más de dos millones de armenios en territorio del Imperio Otomano, ellos fueron víctimas del atroz Genocidio, concretado con masacres y deportaciones. Provocó daños económicos, la destrucción de una civilización y una cultura milenaria, y causó además la desaparición física de 1.500.000 de víctimas entre los armenios que vivían dentro de las fronteras de dicho territorio. Daños y pérdidas irreparables, pero jamás irreversibles para esta Nación.

El plan era deshacerse de un solo golpe de la Causa Armenia, con la aniquilación total de esa Nación y al mismo tiempo insistir con el ambicioso proyecto panturquista de unir las naciones del Cáucaso y más allá del Mar Caspio, creando así la Gran Turquía.
La primera guerra Mundial con Turquía aliada a Alemania y Austro-Hungria, era la oportunidad para llevar a cabo el objetivo.

 

Si bien los turcos querían erradicar toda una civilización y hacerla desaparecer, no previeron que  los armenios se multiplicarían en el mundo.